lunes, 2 de noviembre de 2015

MÁS ALLÁ DE... BÉSAME PRINCESA

NO LEER SI NO HAS LEÍDO LA BILOGÍA BÉSAME PRINCESA.

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Bésame Princesa: 
Kindle:Bésame princesa. I

Papel: Besame Princesa: Volume 1

Bésame Princesa y quédate conmigo:

Kindle:Bésame princesa y quédate conmigo. II
Papel: Bésame princesa y quédate conmigo. (II): Volume 2 (B?same princesa)


 

BIENVENIDAS A LA FIESTA PRIVADA



Estoy de los nervios. No sé qué puedo esperar de Lucía y Hans. Esta reunión con las chicas se me ha ido de las manos. Nunca pensé que estos dos serían capaces de acceder a una entrevista múltiple y en persona. ¿Pero qué digo? Sí cuando les llamé por teléfono los gritos de Lucía casi me dejan sorda.
***
— ¿Pero qué me estás diciendo Marta? Sí – se pone a gritar como una jodida tarada. – Claro que sí. Hans, te toca fletar un avión para traer a las chicas a casa. Yujuuuuuuuuuuuuuuuu. - Me puedo imaginar perfectamente la cara de Hans. – Venga cariño, que va a ser muy divertido.
           Claro que sí. – Dejo de escucharles.
           Espero que no os estéis metiendo mano. Tened un poco de respeto.
          Pero si tú eres quien nos vigilaba y veía todo. ¿Te vas a sorprender ahora?
          No, pero esperad al menos a colgar.
          De acuerdo.
          El día 2 de noviembre nos vemos. – Niego con la cabeza antes de colgar.
          Perfecto. Fiesta en casa – continua gritando.
Nada más colgar el teléfono sé que la fiesta va a ser al más puro estilo Lucía Medina.
Cuando les digo a las chicas que el 2 de noviembre tenemos una fiesta privada en casa de Lucía y Hans se vuelven locas. Me las imagino apuntando en alguna libreta las miles de preguntas que les quieren hacer. Es normal. Su historia les ha llegado tanto que son parte de su vida. Y yo me emociono al saber que algo que ha ocurrido a tantos kilómetros de distancia, se haya vuelto parte de sus vidas.
***
El día casi ha llegado. Estoy en mi habitación del hotel esperando a que llegue el taxi. No sé muy bien cómo explicar el sentimiento que tengo dentro. Es algo extraño. Su historia ha traspasado esas páginas y ha llegado a mucha gente que ni era capaz de imaginarme. Pero aquí estoy, terminando de pintarme los labios para irme de fiesta con ellos. Absolutamente increíble.
Media hora después estoy saliendo del taxi, admirando la casa que tantas veces me he imaginado. Respiro varias veces y me agito el pelo antes de llamar al timbre. Me tiembla todo el cuerpo y antes de que mi dedo lo presione se abre la puerta y me encuentro con Hans. Con esos ojazos azules y ese pelo, y ese cuerpo y esa sonrisa. Me he vuelto gilipollas y seguramente estoy babeando, dejando un círculo pringoso en mi camiseta.
          Hola Marta. Puedes dejar de babear y pasar si te apetece. Si no te saco aquí unas cervezas o lo que te apetezca y listo – sin pensármelo le doy en el brazo. – Exactamente igual como me imaginaba.
          Hola Hans. No te lo creas tanto. Que estás muy bien, pero tengo a más protagonistas contra los que tienes que competir. – Le miro levantando una ceja desafiante y me desarma con su sonrisa, pasando un brazo sobre mi hombro pegándome a él.
          Pero yo siempre seré tu monito. - Me abraza tan fuerte que creo que se me van a salir los ojos de la cara, pero sienta bien. Muy bien.
          Sí, pero no se lo digas a los demás o tendremos un gran problema.
          De acuerdo – me guiña un ojo. – Vamos que Lucía se está volviendo loca y no sé realmente que va a pasar aquí hoy. ¿Habrá algún hombre más?
          No. Pero creo que si viene Glen o Nico o Pablo las chicas seguro que lo agradecen, y yo también – carraspeo y entro dentro de la casa.
Busco a Lucía con la mirada y la encuentro en el jardín montando una mesa con aperitivos y unos sofás y pufs repartidos alrededor. Al notar que estoy observándola suelta lo que lleva en las manos y se acerca a mí corriendo.
          Dios Marta, no sabías las ganas que tenía de abrazarte en persona. – Su abrazo es dulce y fuerte. Tal y como es ella.
          Lo mismo digo Lu.
          Me encanta lo que habéis preparado. Me encanta.
Nos tiramos más de media hora charlando de todo y nada mientras Hans está al teléfono y termina de preparar la mesa.
          Sí que las recoja en el hotel. Sí, me avisas cuando estéis llegando. Adiós.
Un rato después suena el timbre y Hans sale a abrir. Me imagino que cara van a poner cuando sea él quien abra la puerta. Se escucha un revuelo, unas palabras entrecortadas, unos suspiros y nada más.
          ¿Es el efecto que produce siempre Hans?
          Sí, tú lo deberías saber Marta. Pero sí, suele ser ese efecto. Balbuceo, sonrisas idiotas y tartamudeo. A mí hay veces que aún me pasa. – Se ríe y al momento notamos unas cuántas miradas en nuestros cogotes. Dejamos los mojitos y nos levantamos.
          Hola chicas. Voy a hacer las presentaciones formales. Lucía, Hans, estas son Patricia, Ny, MJota, Paqui, Gema, Mariana, Ángeles, Mari, Silvia, Ana, Erika, Milagros, Susi y Gema – una a una van levantando la mano pero sin decir una sola palabra. – Y os aseguro que no son mudas pero me parece que estar aquí les ha impresionado un poco. Os juro que hablan por los codos y llevan meses preguntándome por vosotros.
          Vamos a ver, ¿cómo pretendes que no nos quedemos un poco locas por estar aquí? – la primera en reaccionar es Mari.
          Pues todo esto ha sido idea tuya así que no me vengas ahora con no tengo palabras, que no eres de las que se quedan calladitas.
          Lo sé, pero no pensaba que – se lleva la mano a la boca – todo sería así. Pero es que además Hans no deja de mirarme y me pone nerviosa con esos ojazos que tiene.
          Será porque tú vas sin ojos por la vida – Hans contesta a Mari y tres, dos, uno.
          ¿Puedo hacer un clon y quedármelo Marta? – Mari sonríe.
          A mí no me preguntas. Mejor que te conteste Lucía – levanto las manos y me echo a reír.
          Bueno, pues si vais a seguir comiéndoos a Hans con los ojos mejor nos sentamos y yo me pongo hasta el culo de mojitos. – Lucía se va a la cocina y saca varias jarras, dejándolas en la mesa y rellenando vasos.
          Yo si puede ser algo sin alcohol. – MJota muestra su incipiente embarazo.
          Felicidades. – Lucía la abraza fuertemente y luego se acerca Hans. MJota creo que ha dejado de respirar.
          Felicidades preciosa.
          Mu… muchas gracias chicos. – Se sienta con la cara roja cerca de mí.
          Este tío no es normal. – Mariana se sienta al lado de MJota. – No, definitivamente no es normal. ¿Pero tú le has visto?
          Sí Mariana, le he visto durante muchos meses y me volvió loca en su momento. Ahora solo vuelve loca a Lucía.
Las chicas parece que se van soltando poco a poco con los mojitos y se nota que van perdiendo un poco la vergüenza a hablar y preguntar.
Lucía se planta en medio de todas y nos mira una a una.
          De verdad que no sé muy bien por dónde empezar. – Se lleva las manos a la boca. – Quiero agradeceros desde el corazón todo el cariño que nos habéis brindado. Sé que puedo hablar por boca de Marta – me mira guiándome un ojo – y deciros que estamos emocionados por la acogida que ha tenido nuestra historia.
          Sí chicas – Hans se agacha detrás de Lucía. – Que nuestra pequeña historia os haya llegado tanto. Que nos conozcáis como si hubieseis estado aquí día a día con nosotros. Sabéis por todo lo que hemos pasado, todo lo que hemos hecho y aun así, nos mostráis tantísimo cariño que nos llega a través de Marta. Cómo os habéis sentido parte de todo lo que hemos vivido, lo bueno – abraza a Lucía por los hombros – y lo malo – la besa en la cabeza. – Sois parte de nosotros como nosotros somos parte de vosotras.
          Que jodido el tío cómo habla – se me escapa en alto y todas se empiezan a reír.
          Que boquita tienes Marta – MJota me reprocha riéndose y yo le saco la lengua.
          Y cuando nos contó en lo que consistiría esto, una reunión con algunas de las lectoras, con una reseñadora y con la autora, nos pareció simplemente genial. Al principio no lo entendimos muy bien pero cuando Marta nos explicó todo, Lucía se volvió loca. – Hans besa de nuevo a Lucía.
          Coño, juntarme con más taradas como yo que nos quieren tanto, es la polla. Es una gran reunión de amigas jodidamente locas, que sin conocerse en persona, se adoran. ¿O no? – noto cómo se miran entre todas y levantan las copas para brindar.
          Por la historia, por vosotros y por nosotras. – Mariana es la que se levanta y habla.
          Por todos. – Hans le guiña un ojo.
Brindamos y continuamos hablando como si nos conociésemos de toda la vida. Yo me quedo observando las reacciones de todas y de ellos dos. Son tal y como imaginé, abiertos, amables, dulces y muy picantes cuando quieren.




ENTREVISTANDO A LOS PERSONAJES

Noto cómo todas quieren empezar a preguntar pero ninguna se atreve, así que Mari toma la iniciativa.
          Bueno, pues como veo que estáis un poco sin saber quién empezar, lo hago yo. – Juguetea unos segundos con sus dedos en la copa y respira profundo. – Voy a empezar por lo que más marcada me dejo de la primera parte de vuestra historia. Lucía – esta le mira sonriendo – cuando estabas al borde del precipicio, cuando tu mundo se vino abajo, ¿en algún momento pensaste en tirarte por él?
          Muy buena pregunta. – Lucía frunce los labios y me mira fijamente. - ¿Qué coño pensabas hacer conmigo Marta? ¿Qué saltase y mis alas de la espalda me hicieran volar? Porque te aseguro que la hostia que me podría haber dado si me asomo un poco más en aquel acantilado, adiós a la segunda parte de la novela. – Me mira fijamente muy seria y Hans nos mira a las dos sin entender muy bien.
          ¿Te ibas a tirar? – mira a Lucía y me mira a mí. - ¿Ibas a dejar que se lanzase al vacío sin una mano a la que aferrarse?
          ¿Estáis idiotas o qué os pasa? Claro que no. Lucía decidió por sí misma llegar hasta allí aquella noche. Pero no iba a dejar que se lanzase y ella en ningún momento se quiso lanzar. Solamente necesitaba – sin dejar terminar la frase Lucía la continua.
          Respirar. Necesitaba respirar, que me diese el aire y que la noche ocultase mis lágrimas. Como dices Mari, mi mundo se vino abajo en tan solo dos segundos por no tomar la decisión más correcta para los demás, pero sí la adecuada para mí. – Agacha la cabeza unos segundos.
          Fue muy arriesgado. – Hans se sitúa delante de Lucía. – Arriesgaste todo y ganaste mi corazón. Aunque tarde un poco en darme cuenta de lo que pasó.
          Eso es algo que no pude entender muy bien. – Ángeles se levanta para rellenarse la copa de nuevo. – Queriéndola como la querías, conociéndola como supuestamente la conocías – se queda observado un poco dura a Hans a los ojos - ¿por qué no dejaste que Lucía se explicase?
          Directa y a la llaga. – Hans se aparta de Lucía y se sitúa al lado de Ángeles. – Debería haber dejado que Lucía se explicase pero en ese momento, la rabia de pensar que ella me había estado engañando, con algo que destrozó mi vida, me superó. Pero más que enfadado con ella me decepcioné conmigo mismo. Mi cabeza se montó una película y la cagué. La cagué tanto que casi pierdo al amor de mi vida. Sí, fue culpa mía que ella se fuese corriendo de mi lado, que ella sufriese tanto. La culpé de mis errores del pasado y me aterró pensar que la podía perder por ello. La cagué al máximo. – Puedo ver dolor en los ojos de Hans y me dan ganas de abrazarle. Pegarle dos meneos por lo que hizo y después abrazarle.
          Y si sabías que habías metido la pata ¿por qué esperaste tanto para hablar con ella? – Ángeles sigue reprochándole a Hans su actitud.
          Porque la cagué demasiado y más de una vez. – Hans se sienta en un sofá enfrente de todas nosotras y al echar un vistazo, todas las chicas esperan su respuesta atentamente. – No debí dejarme llevar por mis antiguos sentimientos, ella solamente quería protegernos a todos. Pero después, aquella noche, todo – nos observa una a una – no. No voy a excusarme por algo que hice tan mal. – Lucía se sienta en las piernas de Hans.
          Todo aquello ya pasó hace mucho tiempo cariño. Lo hemos hablado y solucionado. No te sigas torturando por algo que no pasó.
          Pero mi cabeza estaba allí y era consciente de ciertas cosas.
          Pero tu corazón estaba con Lucía. – Ny sentencia con su frase. – Tu corazón estaba con Lucía y ella estaba contigo durante ese tiempo. Eso es lo que te salvo y te llevo de nuevo a ella. Y eso, ese gran corazón que tenéis los dos, es lo que nos enamoró a todas. – Ny mira al resto de las chicas. – Sé que a todas os pasó lo mismo. Nos enamoramos a partes iguales de estos dos locos.
Puedo escuchar un ohhhh generalizado y a alguna de las chicas aplaudiendo. Hans aprovecha la situación para dar la vuelta a Lucía, agarrándola de la cintura, sin importarle que todas nosotras les estemos mirando y comienza a besarla como si no hubiese mañana. Estamos todas observando y hasta a alguna se nos acelera demasiado la respiración. Definitivamente, somos muy de mirar.
          Sí Marta, porque mirar puede ser muy excitante. Joder. -  Silvia me mira y se abanica con la mano. – Calor, mucho calor.
          Gracias cariño – Lucía se aparta de Hans y nos mira a todas. – Dejad de babear que no pienso compartirlo, al menos ahora mismo – levanta una ceja y se empieza a reír.
          A eso iba yo – Ny se levanta estirándose el vestido y se pasea cerca de ellos dos. – Lu, ¿puedo llamarte Lu?
          Claro que sí, sois de la familia.
          Una familia completamente disfuncional – me miran todas. – Es la verdad, ahora no me vengáis con que todas estáis muy sanas mentalmente hablando.
          Disfuncional completamente – Hans rellena un par de vasos más.
          ¿Quieres emborracharnos guapo? – Mari no deja de flirtear sutilmente.
          Os prefiero serenas. Borrachas debéis ser un plan Lu y Rose desvirgando Las Vegas. – Se sienta entre Mari y yo.
          Tú sigue jugando que esta es fuego – señalo a Mari riéndome.
          Pues tú eres la cerilla, así que no te acerques mucho a nosotras Hans. – No puedo evitar partirme de risa mientras Ny sigue preguntando sin cortarse.
          Sabemos que Hans es el amor de tu vida, tu amigo, tu hombre, tu persona y que tenéis una vida sexual que, joder, firmo ahora mismo por ella. – Lucía niega con la cabeza sonriendo. - ¿Hay algo que le negarías? ¿Algo que te replanteases si te lo pide?
          ¿En sexo? – se pasa la mano por la barbilla unos segundos. – Definitivamente si trata de meter algún animal en nuestra habitación o en cualquier otra parte. Anótatelo Hans, nada de animales.
          Apuntado – hace un gesto en el aire como un tic.
          ¿Nada más? – Ny sigue con la pregunta.
          A ver, puedo decir que nuestra relación va más allá de lo que muchas personas imaginan. No nos regimos por los códigos – hace un gesto de comillas – normales o estándar. Queremos ir más allá, explorar nuestros cuerpos, nuestra imaginación y nuestro deseo. – Mientras habla pasa sus manos por su pecho, sus caderas, su boca y Hans se remueve en el sofá.
          ¿Por qué la hiciste tan irremediablemente encantadora?
          Ella es así, no la cree yo, no es un dibujo animado Hans. Eso deberías saberlo. Los dos habéis hecho lo que os ha dado la puñetera gana en la historia. Así que no me culpes a mí de que tengas una mujer tan impresionante.
          ¿Y ahora que tenéis niños en casa seguís siendo tan pasionales? – Erika se une a la pregunta de Ny.
          Uy, me encargué de insonorizar las habitaciones de toda la casa – abre los brazos tratando de abarcar todo. – Tenemos aquí a una de las mujeres que más he oido blasfemar mientras nos dejamos llevar.
          ¡Qué fino cariño! Mientras nos dejamos llevar. – Lucía le vacila y Hans entrecierra los ojos.
          Ellas nos conocerán pero yo a ellas no y no sé si se ofenderán con mi vocabulario.
          Os aseguro que están acostumbradas a mi lengua Hans – le agarro de la mano. – No se van a asustar, bueno, solo MJota, si dices tres veces polla aparece por las noches en tus sueños.
          Te estoy escuchando Marta. Es que tú tienes una lengua demasiado rápida y afilada – se la saco y se ríe. – Tú déjame que cuando aparezca Glen ya sacaré yo mi lengua al pasear.
          Perra – no me corto al hablar con ella.
          He aprendido de la mejor – me guiña un ojo y sonríe.
          Aquí Hans se encargó de insonorizar la casa y demás, pero la verdad es que los niños pasan mucho tiempo en casa de Glen y Rose. Ya veis que las casas se comunican y es que Glen ha montado una especie de parque infantil a lo bestia en la otra parte. Castillo hinchable, camas elásticas, toro mecánico, vamos, que se los ha ganado a todos a base de juguetitos.
          Mmmm, juguetitos. – Mariana sonríe seguramente al recordar alguna parte de la novela. – Perdón, es que aún recuerdo la fabulosa caja que te envió Hans con los juguetitos. – Lucía sonríe pícaramente.
          ¿Entonces os lleváis bien con los vecinos? – Gema se levanta para observar las casas y las vistas desde las colinas de Beverly Hills. - ¿Montáis muchas fiestecillas o tenéis muchas broncas?
          Que os podemos decir de Glen y Rose. Somos más que amigos, más que familia. Tenemos una relación más allá de todo. – Hans se levanta para apagar el teléfono que está sonando. – Somos uno dividido en cuatro, no sé si me explico. Los niños están todo el día juntos, jugando, participando de todas las cosas que hacemos.
          ¿Qué tal se llevan los niños? Rachel y Hannah. Es que me enamoré de las niñas. – Susi pregunta sonriendo.
          Genial, ellas son hermanas, las tres junto con Ana. Son como las tres mellizas. Vienen a la Fundación y bailamos todos en una clase nueva que hemos hecho para los niños. Colaboran con nosotros allí en lo que pueden tanto Hannah, como Rachel que son las más mayores. Ana es más pequeña y bueno, hace lo que puede pero nos vuelve locos a todos. Está loca como su madre. – Lucía mira su reloj. – Tienen que estar a punto de llegar y lo veréis con vuestros propios ojos.
          ¿Y Jaime? – Erika pregunta y a Lucía se le iluminan los ojos.
          Me tiene enamorada. Siempre pensé que eso de amor sin conocer al otro era imposible. Pero le quise antes de nacer y ahora le amo. Es mi chico – Hans hace una mueca y saca el móvil para enseñarnos una foto de los niños.
          Es todo un adonis. Va a tener a las chicas locas en cuanto crezca. Veis que ojos tiene y que sonrisa – va enseñando la foto.
          En serio Hans, debes parar de hacer eso. Pareces un padre psicótico, de esos que en cuanto tienen la oportunidad sacan la foto de la cartera y se ponen a decir lo buenos que son sus hijos, lo guapos que son y que son los mejores del mundo. – Lucía saca de la cocina más jarras con mojito.
          Hablo la que les hizo a Hannah y Jaime una foto en un estudio profesional y la imprimió a tamaño gigante para colgarla en tu despacho de la academia.
          Y también tenemos de Rachel y Ana. Pero es que son tan guapos y adorables que los necesitamos ver todos los días mientras ellos están fuera. – Se lleva una mano a la cara. – Joder soy una de esas madres de las que antes me burlaba. Somos lo peos Hans.
          Eres la mejor madre del mundo. Lo fuiste con Hannah antes de realmente serlo. – Hans se acerca a ella.
          ¿Y qué tal está Hannah? – Susi pregunta tímidamente. – Habéis tenido una relación tan especial desde el principio con ella, sobre todo tu Lu. Sentí esa conexión al leer. ¿Sigue siendo así?
          Sin duda alguna. Estas dos me vuelven loco. – Hans no puede mantener la boca cerrada. – Las dos saben cómo sacarme de quicio y como Jaime aún es tan pequeño, no tengo apoyos en esta casa.
          Y cuando venimos nosotros tampoco. Ganamos siempre las mujeres.
Todas nos damos la vuelta y detrás de nosotras están Glen, Rose, Rachel y Ana, con Hannah, Jaime, Rufus y Olaf. Parecen una de esas familias de marco de fotos de plata, una de esas fotos de una familia con padres perfectos, con sonrisas perfectas y niños perfectos. Hasta que las niñas pasan por nuestro lado, nos saludan sonrientes a todos y salen corriendo con los perros, rodando por el jardín.
          Rachel, Ana, Hannah cuidado que os vais a matar un día de estos. – Rose medio grita cuando uno de los perros se enrosca en sus piernas y hace que se tambalee hasta casi caer al suelo, cuando Glen la agarra de la cintura pegándola a él.
          Sigues siendo el mayor pato mareado de la historia Rose- Lucía se burla de ella. – Menos mal que siempre está nuestro Glen para salvarte.
          ¿Me salvaría a mí también? Madre del amor hermoso que hombre. – Anna se estremece al mirarle.
          A ti y a todas Anna. Me apunto a ese salvamento. – Silvia sonríe. Lucía hace las presentaciones formales recordando a la perfección cada nombre. Las chicas suspiran de nuevo al besar a Glen.
          Aquí mi marido sigue levantando pasiones aunque esté un poco mayor. – Rose coge una de las jarras de monitos y bebe directamente.
          Mayor te voy a dar yo luego. – Glen guiña un ojo y juro que más de una morimos de amor o de calentamiento global.
          Ponedme al día. ¿Ya habéis preguntado de todo o llegamos a tiempo para las preguntas cachondas?
          Estoy segura de que aún quedan algunas de esas Rose – la miro sonriendo y me guiña un ojo.
Seguimos charlando mientras los niños juegan al fondo del jardín. Lucía se levanta para sacar a Jaime de la sillita y darle un biberón. Es un niño precioso. Todas nos quedamos mirando esa imagen y Paqui es la que se atreve con la pregunta más difícil que sé que más de una se ha planteado.
          ¿Seguís tratando de tener hijos biológicos? – Lucía sigue dándole el biberón un poco alejada de todos y creo que no escucha la pregunta.
          Hemos seguido haciendo pruebas pero tenemos asegurado un 99% de que Lucía no puede. Sería un milagro médico y la verdad – Hans se gira para mirar a Lucía y el niño, ella le ve y le guiña un ojo junto con una de sus impresionantes sonrisas – no puedo dejar que Lucía sufra por un embarazo casi imposible. Quiero protegerla de todo dolor o pena. No podemos estar media vida cegados por tener un hijo biológico. Hannah y Jaime son nuestros hijos. Nuestros y da igual de quién tengan la sangre, el color de ojos o de pelo. Son nuestros hijos. No podemos crear nada mejor de lo que ya tenemos con nosotros.
          ¿Adoptaríais de nuevo? ¿O contrataríais otro vientre de alquiler? – MJota se toca su tripa. 
          Sin duda alguna. A mí me gustaría que Lucía sintiese lo mismo que tú ahora mismo sientes. Sentir cómo tu hijo crece dentro de ti debe de ser la sensación más maravillosa del mundo. Pero ella es tan especial, se involucra tanto en todo, que sé que no necesita eso para amar sin medidas a cualquier hijo que tengamos. Sea con un vientre de alquiler o adoptado. Sé que no seremos solo los cuatro. Sé que la vida nos tiene muchas sorpresas preparadas.
Todas estamos ensimismadas con las palabras de Hans. De nuevo con una declaración de amor tan grande por Lucía que hasta a nosotras nos hace temblar las piernas. Es puro amor. Después de todo lo que les ha pasado encontraron su camino juntos.
           A mí me dice alguien algo así y me puedo morir ya tranquila. Joder con el monito, de verdad Marta, le hiciste muy todo pero es que me acaba de ganar por completo. – Gema sonríe.
          Papi – Hannah se acerca a Hans con una medio sonrisa, muy similar a las que suele hacer Lucía – mañana han quedado unos amigos para ir al cine. ¿Podemos ir Rachel y yo con ellos?
          ¿Qué amigos?
          Pues del colegio. ¿De dónde van a ser? – vemos como Hans y Glen se miran.
          ¿Va algún adulto? – Glen busca algo en el teléfono mientras habla con Hannah.
          Viene la madre de Steve.
          Steve ¿qué más? – Dios, Glen parece un policía de narcóticos interrogando a un camello.
          Tío, ¿estás buscándole en la web del colegio? Somos los de clase. La madre de Steve, Carol, nos recogerá, estará con nosotros, luego iremos a comer una pizza y luego nos traen a casa. – Hans y Glen se miran unos segundos y no dicen nada.
          Ve a jugar Hannah, después lo hablamos. – Rose le da un beso y la niña se va a jugar de nuevo. – Se hacen mayores y tenéis que empezar a asumirlo.
          Son una niñas Rose. – Glen se remueve en el sofá.
          Lo que vosotros digáis. – Rose se divierte sacando a los dos de quicio.
          ¿Qué harás cuando Hannah tenga su primera cita? – Milagros hace la pregunta que yo tenía en la punta de la lengua.
          No. Hannah estará conmigo en casa hasta que cumpla 30. No pienso dejar que ningún degenerado le haga daño o toque un pelo de su dulce cabecita. – Lucía se sienta con Jaime dormido en sus brazos.
          Por Dios Hans, ya hemos tenido esa conversación. – Nos mira a todas. – Le estoy tratando de aleccionar poco a poco para que no le dé un infarto el día que nuestra hija vaya a salir con un tío.
          Es que no va a salir con ningún tío.
          Como ahora digas que no vas a dejar que nadie mancille su honor me meo Hans – Rose está ya descalza y sentada al lado de Lucía en el suelo.
          ¿Te imaginas que se enamora de alguien como tú? – Milagros mira fijamente a Hans y todas sabemos por dónde va esa pregunta.
          ¿Cómo yo?
          Sí. Todo lo que tú y Lucía – les señala sin acabar la frase.
          No por Dios. Es mi hija. – Hans se lleva las manos a la cara y se gira para mirarla.
          Es ley de vida cariño, Hannah crecerá, al igual que lo harán Rachel y Ana, no te libras tú tampoco Glen. – Lucía se levanta. – No tenemos tabúes con ellas, les hablamos muy claro de todo aunque aún sean pequeñas.
          ¿Les contáis todo? – Mari les escucha atentamente.
          Sí, bueno, sí. Les hablamos sin medias tintas. Hemos tenido la conversación - vuelve a hacer otro gesto de comillas – con ellas. Queremos que sepan lo que está bien, lo que se puede hacer y lo que no deben tolerar. No queremos que les suceda lo que me sucedió a mí. Y para ello desde pequeñas deben saber cosas de sexo.
          Glen y Hans pusieron el grito en el cielo cuando nos pillaron hablando – Rose empieza a reírse.
          Es que eran y son pequeñas. Es que os faltaba un vibrador encima de la mesa – notamos como Rose y Lucía se miran conteniendo la risa. - ¿Qué les enseñasteis?
          No os preocupéis de verdad. Solo quisimos que supieran lo que está bien y lo que no. Protegerlas cuando no podamos estar a su lado – escuchar a Lucía hablar de las niñas es notar el amor que les tiene. Es muy buena madre y tía.
Está atardeciendo y no podemos dejar de hablar. Estamos en familia y está siendo una experiencia muy muy divertida y productiva. Glen y Hans comienzan a hacer una barbacoa para que podamos comer algo y no nos dediquemos solo a beber, que es lo que llevamos haciendo media tarde.
          Pues yo tengo una pregunta para Glen y no me voy a quedar sin hacértela. – MJota se gira en el sofá para mirarle.
          De acuerdo preciosa, dispara.
          Glen no me digas esas cosas que estoy embarazada y mis hormonas están súper revolucionadas. – MJota se acomoda en el sofá, cruza las manos y sigue mirando a Glen fijamente. – Vamos a ver, ¿cómo se prepara alguien como tú, un soltero de oro empedernido, ligón y fiestero para la despedida de soltero y posterior boda con la mujer que te hizo creer de nuevo en el compromiso? ¿Que tiene Rose para que haya conseguido tal cambio?
           ¿Has respirado en algún momento para hacer las preguntas? Madre mía, esto es peor que un tercer grado. – Juguetea con las pinzas de barbacoa. – No entraba en mis planes conocer a Rose, volverme loco, enamorarme, volver a ser padre y casarme de nuevo. Juré y perjuré que jamás lo volvería hacer. Pero la vida te pone de repente un culo en una cristalera, un culo estupendo e impresionante y – levanta las manos. - Bueno el resto creo que lo sabéis casi mejor que yo. – Da la vuelta a lo que tiene en la barbacoa, se lava las manos en el grifo cercano y se acerca a nosotras secándose con un trapo. – No era el soltero de oro.
          Sí, sí que lo eras Glen. El soltero de oro más cotizado de Los Ángeles. – Hans no se queda callado.
          Por detrás de ti.
          No, te aseguro que yo era un idiota perdido. De mí solo querían el dinero.
          Y tu rabo. – Hans mira a Lucía que se tapa media cara con el mojito. – No me mires así, que ellas ya lo saben todo. – Nos echamos todas, absolutamente todas, a reír. Creo que los mojitos están haciendo desde un rato su efecto.
          Bueno, lo que sea. No buscaba nada, no buscaba a nadie. Pero llego Rose destrozando todas las barreras y no me lo pensé mucho. Quería tenerla en mi vida para siempre. La boda fue simplemente preciosa. Increíble. No tenía ningún tipo de nervios, solamente quería que Rose llegase a aquel altar improvisado en la playa y estrecharla entre mis brazos como mi mujer. – Abraza a Rose por la espalda. – No necesite prepararme porque hacía años que la buscaba sin hacerlo y que la amaba sin conocerla.
          ¿Veis lo que tengo que aguantar a diario? – Rose se cuelga del cuello de Glen. – Es que te quiero cada día más machote. Qué bien hice robándote.
          Sobre lo de que qué tiene Rose, te contestaré con otra pregunta MJota. ¿Qué no tiene para no enamorarme de ella? Para no amarla y querer estar a su lado para siempre. Es simplemente perfecta para mí y eso a mí me vale.
          Sí quiero – MJota les mira con cara de enamorada. – Vamos que yo también te habría dicho sí quiero sin pensármelo.
          Y el tema de las despedidas de soltero y soltera – los dos se quedan mirándose. – Lo que pasó en esos sitios se queda para siempre con nosotros y los invitados. Pero os aseguramos que fue al más puro estilo Bésame Princesa.
Tengo claro que por la cabeza de todas y cada una de las chicas están pasando imágenes de lo que seguramente pasó, o no, en esas despedidas.
          ¿Aún os seguís montando esas fiestas que os montabais antes o ya os habéis alejado de todo lo que erais? – es el turno de Anna. Los cuatro se miran y en sus ojos se dibuja ese algo especial que les caracteriza.
          Sigue habiendo fiestas, menos que antes por los niños. La verdad es que hay noches que lo único que nos apetece es tumbarnos en el sofá grande, poner una película y dejar que se duerman sobre nosotros. – Lucía nos contesta acunando a Jaime en sus brazos. – Tus prioridades cambian con los niños y muchas de vosotras seguramente lo sabréis, pero encontramos el término medio de no perder nuestra esencia, lo que éramos y lo que somos.
          Eso sí, cuando vamos a una fiesta, arde Los Ángeles. Volvemos a ser solteros tal vez, pareja tal vez o completamente desconocidos. – Rose juega con nosotras completamente.
          A mi hay algo que me lleva rondando la cabeza un tiempo. – Patricia les mira a los cuatro antes de querer saber más. - Hans, me gustaría saber si alguna vez se te pasó por la cabeza hacer un trío con Lucía y otra chica, o si alguna vez pensasteis en tener una fiesta privada Glen, Rose, Lucía y tú. – De nuevo se quedan los cuatro en silencio, mirándose de reojo y esbozando sonrisas que ya conozco. Juegan con nosotras de nuevo y con nuestra imaginación.
          ¿Y quién te ha dicho Patricia que eso no haya pasado nunca?
          ¿Nos vais a dejar con ese come come? – Patricia se cruza de brazos.
          Sí, de comer hubo mucho aquella noche. – Lucía se mete dentro de la casa para acostar en el salón a Jaime.
          Sois malos con nosotras. – Patricia entrecierra los ojos y frunce los labios.
          Pedidle a Marta que os lo cuente. Pueden ser algunas escenas eliminadas de las novelas. Quién sabe. – Glen pasa por mi lado y me guiña un ojo.
          No, a mí no me metas. – Todas me miran. – No, no. Aquí están para responder, que no me dejen el marrón a mí.
          Chicas, hoy estáis de suerte. Tengo aquí a un chico guapo y que estará encantado de estar entre tanta chica guapa.
Escuchamos la voz de Lucía y al girarnos vemos a Pablo. Sí, guapo sí, más bien guapísimo. Podríamos hacer un calendario erótico solamente con ellos. Nos saluda una a una y se sienta al lado de Rose.
          Qué gusto da que estés por aquí Pablo. ¿Y Sharon? – Rose le abraza fuertemente.
          Está con su madre de compras. Las he dejado en una tienda revolviendo un montón de cosas y como me aburría he decidido venir a ver de qué va todo esto.
          Pues a mí me vienes de perlas Pablo. – Mariana abre mucho los ojos y le sonríe a Pablo. – Contigo quería yo hablar. Habría sido capaz de sacarte del libro del pescuezo en las primeras páginas. ¿Qué se te pasaba por la cabeza cuando las liabas con tu tía y tu hermana? Me refiero cuando te metías en líos. ¿Lo hacías por algún motivo en concreto o por joder a tu hermana? – Mariana está muy seria al hacer la pregunta.
          Madre mía, eres igual de directa que mi hermana. Joder que miedo. Pequeña pero matona oye. – El gesto serio de Mariana cambia a una sonrisa. Efecto Pablo Medina sin duda.
          Quiero saber por qué lo hacías. No pude comprenderlo. – Pablo se remueve inquieto en el sofá y mira a su hermana.
          Porque era imbécil, así de simple. Durante muchísimo tiempo culpe a Lucía de todo lo que nos había pasado. Lo único que quería era vivir, vivir una vida que no había tenido. Realmente no pensaba. Tal vez lo hacía por eso, por no pensar en la mierda que nos había sucedido.
          Pero tu hermana no tenía la culpa de nada. – Mariana niega constantemente con la cabeza. - ¿Pensabas en el daño que les estabas haciendo? Lucía se vino a este país para poder seguir cuidando de ti a miles de kilómetros de distancia.
          Sí, pero ella no me lo dijo nunca. Me ocultó todo para que no sufriese y cuando tuve que venirme a vivir aquí con ella, quise hacerle sentir el dolor que sentí yo cuando ella me abandonó. – Se queda unos segundos en silencio. – Era un maldito crío y no pensaba. No sabía el daño que le estaba haciendo a mi hermana y a mi tía. Yo – se pasa una mano por el pelo negando – no sabía nada de lo que le pasó a mi hermana cuando – todas sabemos de lo que está hablando. - Era un imbécil y no medí las consecuencias de mis actos. Si no llega a ser por mi hermana y mi tía seguramente habría acabado en alguna cuneta.
          Todos cometemos errores, pero tú lograste cambiar de vida. – Lucía se sienta sobre su hermano. – Te has convertido en todo un hombre guapo, amable, adorable y una gran persona.
          No hace falta que me vendas, ya me han cazado. – Pablo se abraza a Lucía.
          ¿Qué tal está mi hermana? Porque solo me contesta las llamadas si es para algo de la Fundación, no me llama ni para preguntar por sus sobrinos. – Hans deja en la mesa unas hamburguesas.
          Porque hablo yo con ella. – Lucía se levanta para coger unos platos y dárnoslos. – Somos mujeres y bueno, me llamo hace una semana por un asunto femenino.
          ¿Femenino?- Hans y Pablo la miran.
          Nada de lo que os tengáis que preocupar. Ya te enterarás Pablo – ninguno de los dos apartan sus ojos de ella. – Se creen que se lo voy a decir – nos dice mientras sonríe. – Son cosas de chicas y punto.
Mientras comemos algo Lucía y Rose nos cuentan cómo les va en la academia. Tienen la misma pasión al hablar de sus trabajos. Nos cuentan que hace unos meses prepararon un evento en San Diego y que fue todo un éxito. El timbre de la casa nos interrumpe de la charla.
          Voy yo – Rose sale corriendo y vuelve con Nico del brazo.
          Esto no hace más que llenarse de chicos guapos. – Lucía se acerca y le da un beso. – Chicas este es Nico, aunque no sé para que os lo presento si nos conocéis mejor que nosotros mismos.
          Dios mío, que de mujeres juntas.
          Es una especie de aquelarre molón. – Rose se empieza a comer una hamburguesa.
          Miedo me dais, si vosotras dos sois un peligro juntas, tantas – nos mira a todas – puede ser algo terrorífico.
          Pues aún no te han hecho ninguna pregunta, pero te aseguro que se mueren por hacerlo, ¿verdad Silvia? – miro a Silvia y sonríe lentamente.
          Sí. Yo tengo una duda que he tenido durante gran parte de la historia y con lo que pasó en Cabo, pues me hizo pensar mucho en vosotros dos. – Señala con la cabeza a Nico y Lucía.
          ¿Nosotros? – Lucía se señala extrañada.
          Sí. Se ve que sois muy buenos amigos, que os habéis ayudado muchísimo en los malos momentos. En Cabo se pudo ver un feeling muy especial entre vosotros dos, pero, mi pregunta es para Nico. ¿Qué sentiste por Lucía? – Nico se queda observando unos segundos a Lucía y a Hans que está justo detrás de ella. – Cuando te lo puso tan difícil al principio, cuando bailasteis la canción de Sia en la academia que te dijo “por favor no me sueltes”, cuando estuvisteis en Cabo. No sé, a mí me huele que hubo algo más por tu parte.
          Recuerdas absolutamente todo. – Nico respira profundamente. - ¿La verdad? Sí, sentí ese algo especial del que hablas Silvia, pero no de la manera que todos os pudisteis imaginar, en eso te incluyo Hans.
          Nosotros ya hablamos de eso. – Hans sonríe tranquilo.
          Lucía como todas sabéis es especial. De esas mujeres que son capaces de hacer de tu día o un paraíso o un infierno. Pues hasta en los días malos, Lucía era buena. Sí, no puedo negar que es Lucía. Esos ojos, esa sonrisa y esa personalidad me atrajo. Pero no de esa manera. Es especial. Aunque no niego que si no hubiese estado con Hans no hubiese intentado nada con ella. ¿A quién le amarga un dulce?
          Te hubiese destrozado Nico – Lucía y su juego. Que te vas a quemar.
          No lo hiciste.
Los dos se quedan a escasos centímetros mirándose sin hacer ni un solo gesto. Demasiado cerca y hasta yo misma empiezo a montarme una extraña película en mi cabeza. Aparto mi mirada de ellos y miro a Hans que está tratando de aguantar la risa, hasta que Glen explota.
          Aquella noche nos destrozamos mutuamente. Eso y aquella parte de la casa. Aún mi tarjeta no se ha recuperado.
Todas nos miramos entre nosotras y les miramos uno a uno a Rose, Glen, Nico, Hans y Lucía. Esta última levanta los hombros y pone su cara de yo no quería pero pasó.
Se ha hecho de noche sin darnos cuenta y los padres de Hans han recogido a los niños. Se los han llevado a todos a su casa para que nosotros ¿podamos ir a una fiesta muy especial?
          ¿Cómo? – Erika se levanta de uno de los sofás.
          Tranquilas. Es un concierto en la playa, buena música, buena compañía y podréis seguir preguntando lo que queráis o verlo con vuestros propios ojos.
Me alejo un poco de los sofás y me acerco al final del jardín. Todo se ha iluminado, las casas, las carreteras de toda la zona. Es exactamente igual que yo me había imaginado. Noto los ojos de alguien clavados en mí.
          ¿Estás bien Marta? – Hans me acerca una copa.
          Sí, solamente estaba admirando la vista. Sois muy afortunados.
          Gracias a ti. – Frunzo la nariz y le sonrío.
          Esto os lo habéis ganado a pulso todos. ¿Han acabado con sus preguntas ya?
          Eso parece. Ahora están hablando como si se conociesen de toda la vida. – Las observamos a todas y están riendo y charlando.
          Yo tengo unas preguntas más. – Gema se levanta y nos mira a Hans y a mí.
          Vamos que parece que tu tercer grado aún no ha terminado. – Hans me mira y se ríe.
          Lucía tiene mucho de ti. – Aprovecha para abrazarme y susurrarme al oído. – Gracias por todo Marta.
          Marta deja de sobar al monito y atenta que todas les han preguntado a ellos, yo quiero saber sobre ti.
          ¿Sobre mí? – me llevo una mano al pecho sorprendida. – Si de mí lo sabéis todo.
          Me gustaría saber cómo te has sentido tú al escribirlo, quiero decir, cómo has vivido la historia, qué te ha producido, cómo te has sentido que nos hayamos involucrado tanto.
          Madre mía metralleta. – Hans me empuja. – Adelante Marta, me interesan esas respuestas.
          Nosotros somos muy reales – Glen se levanta y se pasea por delante de nosotras.
          Sí Glen, yo te veo de lo más real – MJota niega con la cabeza. – Igualito que mi ex. – Miro a MJota y antes de contestar me rio.
          Mirad, yo comencé a escribir la historia un día, hace unos cuantos años. Comencé a plasmar ideas en una hoja en blanco y cuando me quise dar cuenta llevaba al menos tres capítulos. Estos tarados estaban en mi cabeza y querían salir de alguna manera. Es una historia que tiene mucho de mí, que he dejado muchos sentimientos al descubierto y algunas experiencias cercanas. – Me siento en un sofá delante de todos. – Nunca pensé que su historia – señalo a los protagonistas – fuese a llegar a tantas personas.
          Es que es una historia cojonuda, déjame decírtelo. Es nuestra historia. – Rose se da palmadas a sí misma en el hombro.
          Sí, con unos protagonistas como vosotros era difícil hacer una mala historia. Teníais mucho que contar. Saber que la historia la habéis devorado, os habéis sentido parte de ella y la habéis sentido como propia, para mí eso es el éxito. Que lo hayáis sentido al igual que yo lo hice cuando la escribí. Me siento orgullosa de que os haya emocionado y de que os haya hecho creer muchas cosas nuevas. Bueno, y que hayáis aceptado venir aquí hoy a esta locura, me dice que estáis mucho más jodidamente taradas que yo. – Nos reímos todas a la vez. - ¿Respondida tu pregunta Gema?
          Sí. Completamente.
          ¿Alguna más? – las miro y Mari afirma con la cabeza.
          Tal vez sea la última pregunta que te hagamos – se miran entre todas y afirman una a una. - ¿Qué te impulso a escribir su historia?
          ¿Por qué no hacerlo? Es una historia de amor, de superación, de nuevas oportunidades, de dolor, de pasión, de amistad y de todo un poco. De reconocer tus propios errores y saber que quien te quiere siempre los va a perdonar. Aunque la cagues de mil y una maneras. Quería que su historia se conociese. Que todo el mundo supiera la historia de Lucía y Hans, de Glen y Rose, de Pablo, de Nico, de las niñas, de los padres, de la tía y que la gente supiese que en esta vida, siempre lo mejor está por llegar y que con amor todo se puede superar. Amor de pareja, amor de hermanos y amor del de verdad. Del bueno. No sé – me remuevo el pelo nerviosa. – Quería que ellos tuviesen voz propia.
          Y lo conseguiste. Poco a poco se metieron en nuestras vidas y nos han traído aquí. – Mari se levanta y se acerca a mí. – Gracias por hacerlo posible. Muchas gracias.
Respiro tranquila al haber contestado todo, al saber que aquella locura ha salido a la perfección. Mientras recogemos todo y nos convencen absolutamente a todas para que nos vayamos a esa famosa fiesta con ellos por mi cabeza se me pasan preguntas que yo también quiero hacer. Para Mari la organizadora de la reunión.
          Yo tengo unas preguntas. – Todos me miran. – Mari son para ti. No te ibas a ir de rositas.
          De acuerdo – levanta las manos. – Dispara pero miedo me das y creo que sé lo que me vas a preguntar.
          ¿Cómo se te ocurrió juntar a lectoras, personajes y autora? ¿Qué querías conseguir con esto?
          Se me ocurrió a través de una fuerte crisis literaria que tuve, no tenía ánimo para leer, nada me llenaba, pensé en cerrar el blog. No me llenaba ni él ni su contenido. Luego pensé en que esto me apasiona, leer y el haber conocido a tantísimos escritores y rápidamente descarté la idea. Un domingo estuve maquinando sobre qué hacer para renovar, quería innovar, crear algo que creo que hasta ahora nadie ha inventado. Estuve investigando y vi: entrevistas al escritor, a los personajes, de los lectores a los escritores... Pero como buena lectora siempre que he acabado una novela he querido saber más, mucho más y básicamente así surgió todo. Y gracias a ti, que me impulsaste a ello dándome el valor que me faltaba, aquí estamos hoy conociendo más de Hans, Lucía, de ti y de tu mundo tarado.
          Yo solo te di ese empujón que te faltaba. A mí personalmente, me pareció una idea genial. Y estos locos – señalo a Hans y Lucía – aceptaron sin pensárselo.
          Gracias a todos por aceptar, por venir, por preguntar y por una tarde tan increíble. – Mari lo agradece a todos.
          Ha sido todo un placer – decimos todos a coro y nos empezamos a reír por haberlo hecho.
Nos montamos en varios taxis y cuando llegamos a la fiesta de la playa puedo escuchar como alguna de las chicas murmura “esto es como estar en una de sus fiestas”, “me encanta” o “ojala encuentre yo un monito esta noche”. Al pasar la puerta y ver que tenemos una mesa reservada para todos nosotros sonrío.
          ¿Listas para la fiesta de vuestras vidas? – Hans deja unas botellas de Perrier-Joüet. – Tal vez Marta después de esta noche pueda escribir la historia de unas amigas que llegaron a Los Ángeles para una entrevista y se fueron con la mayor experiencia de sus vidas.
          ¿Quién sabe si lo haré?
Y comienza la fiesta. Una fiesta muy especial pero como en toda historia, tal vez tengáis que esperar a leer lo que pasó aquella noche en una próxima historia.


PORQUE LEER SIEMPRE SERÁ EXCITANTE.

27 comentarios:

  1. En cuanto terminemos esta historia pasaremos otra vez por la entrada para enterarnos mejor de todo!
    es una iniciativa muy original!
    __cuchus__

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    1. Sí, sí, que esto lleva muchísimos spoilers. Un besazo cuchus.

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  2. Prefieres palabrería o un gran GRACIAS?! A Marta puedo decir que eres grande y estupenda y a Mari aún no tengo el placer de conocerla pero, deciros que sois grandiosas, gracias por éste regalo.

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    1. GRACIAS enorme a ti preciosa, por participar y estar siempre a mi lado. Muakssssssss

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  3. Sois geniales, que gran trabajo habeis hecho entre todas. Mi más sentida enhorabuena a Mari, Marta y todas las chicas. Gracias por regalarnos este como denominarlo, rato entre amigos. Besos

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    1. Gracias a ti preciosa por leerlo, comentar y participar. Muakssssssss

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  4. Marilo, Marta, me ha encantado ésta sección, ufff Marilo, pensar que por un momento quisiste dejar el blog, claro que no! Nos habríamos perdido de una sección tan especial como ésta, lástima que no fui del grupo en conocer a los chicos, quizás para la próxima, me ha encantado, de verdad, se les aprecia mucho guapísimas.
    Besos...

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    1. Mi Dana, que razón tienes con echarle la bronac por pensar en cerrarlo. Ni de coña. Para la próxima te aviso personalmente. Muaksssssssss

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  5. Simplemente increible!! Una gran idea marilo!! Y marta adoro a tus personajes tienen todos un huekito en mi corazon

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    1. Una idea impresionante, de verdad, y yo encantada de hacerlo realidad. Muaksssssssssss

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  6. Me ha encantado!! Gracias Mari y Marta por dejarme formar parte! Un besazo!

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    1. Gracias a ti por formar parte. Muaksssssssssss

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  7. Diiiooos que maravilla!!! Sois geniales!! Que pasada
    poder leer esto,como nos habeis introducido a todas las lectoras en la historia...ME ENCANTAAA!!
    Seguid escribiendo porque desde luego que es lo vuestro!!! Graciaaaaas por dejarme formar parte de este capitulo!! Besooooos taradaaas!!!!!

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    1. He tratado de que todas tuvieseis un huequito dentro del relato. Con un poco de la personalidad que os puedo llegar a conocer (algunas supongo que habré acertado más). Gracias tarada. Muakssssssss

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  8. Me ha encantado, la idea y el relato, y aún que no me quedaron muchas dudas porque la historia está perfecta, eso de saber un poco más de ellos me ha emocionado y más cuando nosotras entramos en ella, porque de alguna manera mientras la leía yo formaba parte de ellos, será por la manera de escribir de Marta o la historia en sí que es preciosa.
    Gracias por este pedacito de relato y por poder participar en el ��������

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    1. Muchísimas gracias a ti por formar parte y prestarte a ello. Por querer tanto a mis chicos y por mostrarles tantísimo cariño. Muaksssssssssss

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  9. Me ha encantado la historia, me enganchado desde un principio te das cuentas , lo que somos capaces , de hacer por amor a tu pareja , y por tu familia y la historia de ellos me enamoró.

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    1. Muchas gracias mi Ali, que confió en mi sin conocerme desde el principio. La proxima un cafecito juntas. Muakssssssssss

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  10. Me ha encantado la historia, me enganchado desde un principio te das cuentas , lo que somos capaces , de hacer por amor a tu pareja , y por tu familia y la historia de ellos me enamoró.

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  11. Qué decir Mari. Que estoy encatnada y es todo un honor comenzar tu nueva sección. Ya sabes que cq cosa que imagines o pienses, estaré encantada de colaborar. Ya te lo he dicho mil veces pero seguiré haciéndolo. Haces todo con corazón y eso se nota y se ve. Gracias por dejarme formar parte de tu blog. Muaksssssssss

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  12. Yujuuuu
    Me encanta la historia primera. Que locas.
    Que guapa la entrevista. Muy loca!!!
    pobre Hannah!!!!
    Como ha molado!!!!!
    Está genial, chicas.
    Marta, quiero historia de Hannah.
    Felicidades Mari, has conseguido que me enamore de la nueva sección.
    Besos

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    1. Una locura con un buen final. Jajajajajaja. Muy tarado todo. Lo de Hannah, ains, ya sé que tu princesita te enamoró desde el principio. Muaksssssssssssssssssssss

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  13. Me ha encantado!! Ha sido una idea fantástica porque es verdad que cuando una historia te llega tanto siempre te quedas con ganas de saber más y que esas dudas te las resuelvan los propios personajes es sencillamente genial!! Muaaaas

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  14. hola!!!!! x aki tambien kiero dejar mi comentario!! al final has sido la chica que ha tenido la iniciativa de hacer todo esto!!!!! :)
    y como ya lo he dejado en el blog de Marta y en el face! gracias a las 2!! y al resto de chicas x participar!!!
    aunqe suene mal!! :) me alegro d que tuvieras era mini-crisis!! xqe de eso a salido esta gran idea!!!!
    mil besitos!!!!

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  15. Que decir que no haya dicho ya, me ha encantado, es una idea muy original y espero que se animen muchos más escritores :) Gracias también a Marta por ser la primera en participar y sobre todo, gracias por dejarme participar en esta aventura :)

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  16. M ha gustado mucho la idea. La verdad es q spre nos qdamos cn ganas d saber mas d las historias y asi lo podemos tener.
    Marta ha contando d una manera muy original lo q pasa con los protas. M ha encantado.
    Mi enhorabuena xa las 2!!!!
    Laura de Andres

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  17. Hola guapa! No lo leo porque aun no he leído los libros pero cuando lo haga pasare por aquí. Un besote

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