SINOPSIS: QUIMERA, LAS EDADES BÁBARASEn los años cincuenta, los castigos, las celdas de aislamiento y los abusos a los niños eran algo habitual en el orfanato de San Torbe. Antón se juró regresar cuando fuera un hombre, derribar los muros de ladrillo, que tanto dolor les había causado, y construir Quimera. Un hogar para todos, sin importar su condición, sexualidad o declinaciones.
Cuarenta años después, todos esos niños, ahora hombres y mujeres, siguen en contacto, pero pocos desean regresar al lugar que tanto dolor les causó. Antón no está dispuesto a que olviden los buenos momentos que vivieron allí y la promesa que se hicieron siendo unos niños, y por eso les envía una carta a cada uno. Quiere reunirlos de nuevo en Quimera. ¿Logrará Antón reunirlos de nuevo? ¿Cumplirán aquella promesa que se hicieron de niños? Y sobre todo... ¿Qué sucedió en San Torbe que cambió sus vidas para siempre?
Un drama con pinceladas de erotismo que nos muestra que el amor y el deseo pueden brotar incluso en la barbarie, y la represión no siempre consigue aplacar nuestro lado más libre y revolucionario. Quimera, La edades bárbaras nos introduce en las distintas relaciones de unos jóvenes, y en sus amores prohibidos, en una época que no les correspondía y jamás les entendería. Cada uno de ellos guarda un recuerdo terrible pero también unas experiencias que van más allá del amor y de la amistad.
COMPRAR EN PAPEL: Quimera. Las edades bárbaras (Titania sombras)
Ay,
Quimera, Quimera. Este libro no podría haber tenido mejor título. Y es que es
una quimera leerlo y una quimera el sentirlo. ¿Sabéis cual es esa sensación que
se siente cuando nuestros mayores nos cuentan una historia y ni parpadeamos por
tal de no perder detalle? Nostalgia quizá, añoranza. Así me he sentido yo, así me he imaginado yo.
He sido Candela, he estado atenta todo momento a lo que Antón tenía que
contarme. Por eso solo puedo decirle a MALENKA, gracias, gracias por hacer
posible que haya podido meterme en la piel de Candela y de haber descubierto
los más oscuros secretos que se esconden en Quimera y darme contestación a
aquellas preguntas que me hice con la trilogía “Veganza” Tantos porqués que no
tuvieron respuesta, tantas hipótesis, tantas dudas que ahora se resuelven.
Antón,
tras haber comprando Quimera y haberla reformando, necesita reunir a todos sus
amigos, aquellos que junto a él padecieron, sufrieron y amaron. Algunos ya no
están, otros tomaron caminos distintos y otros mantuvieron esa esencia que
lograron en el orfanato. Por eso,
necesita reunirlos a todos, conocer de sus vidas y sobre todo cumplir la
promesa que se hicieron; que pasara lo que pasara siempre cuidarían de los
suyos, de los hijos de todos, formando así una gran familia. Antón envía una
carta a cada uno de sus amigos, así como a los hijos de estos anunciándole de
la reunión que se producirá en Quimera y a la cual, todos, sin excepción están
invitados.
Una
vez las cartas han sido enviadas, Antón necesita desahogarse y para ello cuenta
con su fiel Candela, su ama de llaves, la niñera de Cantica. Candela, una mujer
de avanzada edad pero de mente joven, se convierte en el paño de lágrimas de
Antón y en el desahogo que necesita. Antón nos hace viajar a los años 50, donde
nos va contando que pasó en San Torbe, como sufrieron cada castigo, cada
vejación tanto él como sus amigos pero a la vez como gozaron, como sintieron y
como amaron, sin distinción, sin vergüenza y sin mirar más allá del sentimiento
más puro; el amor.
Los
niños, encuentran un lugar secreto, los sótanos, solo de ellos y allí disfrutan
libres y sin condiciones, sin esconderse de los placeres que da la vida. Niños
y niñas, amigos y amigas… que años después no quieren volver al lugar donde
tanto daño sufrieron.
La
novela está dividida en tres partes; Cada cual con su quimera, las edades
bárbaras y ven a mí, perverso amor. La intensidad de cada parte va superándose
conforme avanzamos la lectura. Tanto el
dolor como el amor son más palpables en cada página. Pero sobre todo aceptamos
sin cuestionar ningún tipo de muestra de cariño, sea quien sea su receptor y su
emisor.























