Liah S. Queipo (Tarragona, 1984) es
escorpio, cabezota, sincera, soñadora y adicta a la música y la lectura.
Escribir es una de sus grandes pasiones y está especializada en novela
romántica. Tiene espíritu fan por todo lo que le gusta. No puede pasar un día
sin escuchar música y leer. Desde pequeña ha demostrado interés por la
escritura y la lectura. En el colegio siempre iba más allá en los comentarios
de los libros, siempre analizando cada uno de los detalles. Cuando empieza con
un libro tiene que terminarlo, se ve abducida por éste y no lo puede soltar.
Sus autoras favoritas son: JR Ward, Serrilyn Kenyon, Jeanine Frost, Janice
Davidson, Connie Jet, Regina Roman y "mi compañera" Lena Valenti. La
Saga Lealtad es su "primer" proyecto y La Protegida su primera obra
publicada en junio 2012. Continuando con la Saga salió en El Condenado (enero
2013) y La Protegida (septiembre 2013). Actualmente trabaja en la cuarta
entrega de la saga y otros proyectos que verán la luz próximamente. Dando un
giro radical en su género (hasta ahora solamente había publicado novelas del
genero romántico paranormal), sale Doble Tentación (abril 2014) una novela
Chick-lit. Un libro reversible (Dos novelas en un solo libro) e independiente.
NOVELAS
¿La
virginidad crece? Es la pregunta que me hago desde que mi vida sexual se ha
convertido en poco activa, bueno, más bien nula. Hasta ahora me conformaba con
los sueños (¡Qué sueños!), eran tan reales que me despertaba besando mi ya
conocida almohada. Y justo cuando creía que mi vida sexual se quedaría en la
estrecha relación que habíamos formado mis babas y yo…me encuentro con un chico
guapo (un Dios), simpático y educado (muy educado) que te promete amor y
flores, para después aparecer en su versión cretino (típico rompebragas ) que
te promete sexo de infarto y después puerta. ¡Y se queda tan pancho! ¡Viva la
bipolaridad! Firmado : Sara PD. Saludos de mi almohada.
—Por más que
lo disimules, sé que te gusto. nadie se me ha resistido, nunca. Y tú terminaras
en mi cama. Lo sabes, ¿verdad? cretino es una palabra poco acertada. Era un puto
arrogante. Pero ¿de qué narices va? «Hola, soy James, y colecciono bragas»


