NO LEER SI NO HAS LEÍDO LA SERIE EXTRARRADIO
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La cita es en el restaurante oriental
al que fueron todos a comer cuando Vanessa ganó aquel concurso de la radio,
solo que, en esta ocasión, Toni se ha encargado de reservar una de las zonas privadas
del comedor porque la comida, más bien multitudinaria, va a parecer un banquete
de boda. Los chavales vienen acompañados por sus mujeres, como es normal,
además del representante y Juani, la escritora que ha narrado nuestra historia.
Tampoco puede faltar el pequeño Juancar, con sus apenas cuatro meses y que duerme
como un bendito en el carricoche. Y luego entran las chicas que participaron en
la iniciativa que Mari, una bloguera, planteó en el grupo de Facebook dedicado
a la trilogía Extrarradio. El asunto era sencillo: escribir en un post lo que
les preguntarían de poder estar frente a ellos… y entre Mari y Juani han tenido
que hacer criba porque, de lo contrario, el banquete nupcial habría pasado a
ser una boda gitana, con sus tres días y sus tres noches, o más.
Pili, Almudena, Manoli, Lorena, Gemma,
Ariel, Emi, Ester, María, Thania, Elena, Ana María y May; ellas son quienes
rodean la mesa y se miran entre sí, sin saber muy bien dónde sentarse.
Finalmente, es Toni quien dirige el cotarro. En uno de los lados de la mesa, en
el centro, se sientan Raúl, Diana, Darío y Vanessa, y justo frente a ellos,
Ángel, Sofía, Juani y él, quedando los extremos de la mesa libres para que las
chicas vayan ocupando los distintos puestos.
Yo deambulo a su alrededor mientras
todos permanecen ajenos a mi presencia, y sonrío al percibir sus cuchicheos y
las miradas curiosas que les lanzan a los músicos. Seguro que no tienen muchas
ocasiones de vivir algo así y van a disfrutarlo al máximo.
El camarero acude a los pocos minutos
a tomarles el pedido. La idea es que la rueda de preguntas se haga después de
comer, con el café, cuando ya hayan roto el hielo, así que las charlas se van
dando en varios corrillos. La mayoría de las chicas ya se conocen, o bien son
amigas de Facebook o se han visto en persona, por lo que la comida discurre en
armonía. Sin embargo, con la llegada del café comienza la impaciencia, por lo
que Juani decide iniciar la entrevista. Bebe un poco de agua para aclararse la
voz.
―Bueno… en primer lugar quería
agradecerle a Toni que haya buscado un hueco en la agenda de Extrarradio para
que pueda darse este encuentro ―dice, dirigiéndose directamente a él, quien
asiente con reconocimiento.
―Cualquier cosa por nuestras fans ―la
corta de pronto Darío, con esa sonrisa suya deslumbrante, de medio lado, que
provoca una risita nerviosa en las féminas allí presentes… Vanessa lo mira de
reojo y yo rio por lo bajo; se está rifando una colleja y el gallego tiene
todos los boletos.
―Y ellas os adoran ―afirma la
escritora, sonriente―. Tanto es así que a Mari le sorprendió que las chicas participaran
tan activamente a la hora de plantear sus preguntas ―añade, sacando de su bolso
un dossier que deja encima de la mesa―. Aquí están recogidas, aunque ellas
saben que no vamos a tener tiempo de formularlas todas porque esta noche tenéis
vuestra primera actuación después de la doble boda y debéis realizar la prueba
de sonido antes.
―Comida, prueba de sonido, concierto… Esto
ya lo he vivido ―bromea de pronto Vanessa, recordando el día en que se
conocieron, y su marido rueda los ojos dando un resoplido.
―Y yo, pero espero que me vaya mejor
que aquella vez, porque acabé con un dolor de hue…
¡Zas! Colleja voladora aterrizando en
la nuca del batería… Si es que se veía venir.











